Estrés, Digestión y metabolismo – Parte V

En la entrada anterior te hablé sobre el poder metabólico de la calidad de los alimentos y de cómo estos tienen un impacto en nuestra salud, nuestro peso y nuestros niveles de energía. Continuando con este tema hoy me gustaría charlar sobre los antinutrientes, aquellos alimentos que debilitan nuestro metabolismo, y de cómo podemos sustituirlos por aquellos que nos alimentan a nivel celular. A continuación te hablaré de los cinco grupos de alimentos de los que más debemos vigilar su calidad: las grasas, los azúcares, las harinas, los lácteos y las carnes. Limita los antinutrientes en tu dieta con los siguientes consejos:

 

Grasas de baja calidad

Evita
Debemos evitar las comidas que contienen aceites hidrogenados, aceites parcialmente hidrogenados, margarinas, imitaciones de margarina, aceite de palma hidrogenado, aceite de algodón y la mayoría de los aceites comerciales de baja calidad que encontramos en los supermercados.

Dado que los aceites hidrogenados se encuentran en muchos de los productos de producción industrial debemos procurar leer las etiquetas de los productos congelados, las patatas, nueces fritas, galletas y bollería, etc.

Debemos llevar a cabo un esfuerzo por reemplazar estas grasas altamente procesadas por aceites y grasas de calidad.

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Para cocinar se recomienda utilizar el aceite de coco, el aceite de sésamo, el aceite de olivo extra virgen y el aceite de aguacate que son aceites que aguantan muy altas temperaturas. Para preparaciones en frío, además de los aceites arriba mencionados podemos incluir los aceites de cáñamo, de lino, de girasol y de macadamia entre otros.

Se recomienda también utilizar mantequilla o ghee (mantequilla clarificada) en vez de margarina. Procura comprar una mantequilla de alta calidad que provenga de producción orgánica, de libre pastoreo y sin hormonas. El ghee tiene la ventaja de ser estable al calor, por lo que puedes también utilizarlo para dorar algunos de tus platillos.

Incluye regularmente en tu dieta otras grasas de buena calidad como el aguacate, las olivas, el pescado fresco, mantequilla de nueces y huevos orgánicos.

 

Azúcar de baja calidad

Evita
Con azúcar de baja calidad me refiero a cualquier alimento que contenga jarabe de maíz de alta fructuosa, azúcar blanca o refinada, glucosa, o cualquier endulzante artificial aunque sea “cero calorías”. Estos aditivos se encuentran en la mayor parte de las bebidas gaseosas, zumos de fruta industriales, galletas y bollería industrial, dulces y chucherías. Muchas veces incluso encontrarás azúcar “escondida” en las barritas proteicas que se proclaman como saludables. Procura consumir estos alimentos de forma ocasional y conviértelos en la excepción y no la regla.

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En lugar de consumir refrescos y bebidas de producción industrial da preferencia a zumos naturales orgánicos, tés o agua. Haz uso de fruta fresca o compotas caseras para saciar tu antojo de algo dulce, y consume galletas o tartas hechas en casa utilizando miel cruda, azúcar de coco, xilitol o azúcar morena.

 

Harinas de baja calidad

Evita
Aléjate de las pastas, panes, galletas, bollería, cereales, donuts y barras de granola de producción industrial. Cuando consumimos estos alimentos altamente procesados (lo que significa que se ha eliminado la mayor parte de sus vitaminas y minerales) provocamos una subida brusca de nuestros niveles de insulina, lo que le envía al cerebro la señal de almacenar grasa. Así mismo, los altos niveles de insulina en el cuerpo, nos provocan aún más antojo de azúcares y productos refinados, provocando así un círculo difícil de parar.

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En lugar de enfocar tus esfuerzos en medir con exactitud la cantidad de carbohidratos que consumes al día preocúpate por incluir carbohidratos de alta calidad. Consume arroz integral, frijoles, quinoa, amaranto, avena, trigo sarraceno, espeltamijo, lentejas y garbanzos entre otros. Consume estos granos enteros y en formato de pasta, pan o galletas

 

Lácteos de baja calidad

Evita
En cuanto a los lácteos de baja calidad debemos evitar los quesos, leche y yogurts producidos industrialmente, no orgánicos o contaminados con hormonas.

Sustitúyelo por
En general, se recomienda llevar una dieta baja en lácteos, pero cuando los consumamos debemos mirar que sean de la mayor calidad posible buscando productos producidos localmente, sin hormonas, orgánicos. Cuando consumamos yogurt buscar siempre que no sean desgrasados.

Otra opción de la que siempre podemos echar mano es las leches vegetales, que son un gran sustituto para la leche. Puedes probar leche de arroz, de almendra, de coco, de avena, de avellana o de cáñamo.

 

Carnes de baja calidad

Evita
Procura no consumir embutidos o frankfurts industriales, carne congelada o carne procesada.

Sustitúyela por
De ser posible da preferencia a la carne orgánica, de libre pastoreo y libre de hormonas. Para cubrir los requerimientos proteicos de tu dieta puedes también consumir frutos secos o legumbres como garbanzo, lentejas y frijoles entre otros.

 

Espero que esta entrada te haya resultado interesante y que te ayude a tomar cada vez mejores decisiones con respecto a tu alimentación. Es importante tomar conciencia de que aquello que nos llevamos al cuerpo es lo que posteriormente formará parte de nosotros.

 

Si quieres leer la entrada anterior de este post haz click aquí: Estrés, digestión y metabolismo – Parte IV 

 

Saludos,

Firma Isa Blanco

 

 

 

Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (Comer por placer, para obtener energía y para adelgazar), escrito por Marc David.

imagen: Vimeo