Estrés, Digestión y metabolismo – Parte II

 

Hoy en día comer estresadas parece no sólo ser la norma, sino un requisito para proyectar una imagen de éxito en el mundo laboral. Dedicamos pocos minutos a nuestra pausa de medio día y como consecuencia no nos alimentamos de forma adecuada o lo hacemos frente al ordenador mientras enviamos los correos pendientes del día.

Tristemente parece que hemos llegado al punto en que la pausa de la comida se ha vuelto un estorbo, un momento improductivo que intentamos llenar leyendo por encima los titulares de los periódicos o hablando de trabajo con los compañeros de la oficina.

Esta realidad, la realidad de comer estresadas y sin prestar atención a nuestra alimentación, conlleva un efecto devastador para el organismo y nuestra productividad. Y es por eso que es tan importante contactar con el poder metabólico de la relajación.

 

Pero… ¿qué es el estrés?

Existen muchas y diversas definiciones de estrés, les comparto la que más me gusta a mí:

 

El estrés es cualquier amenaza, real o imaginaria,

y la respuesta de nuestro cuerpo ante ella.

 

Cuando estamos estresadas, el cuerpo automáticamente entra en modo fight or flight (pelea o huida). Esta acción del sistema nervioso central fue desarrollada hace millones de años como un mecanismo brillante de supervivencia que ayudaba a nuestros antepasados durante eventos que amenazaban su vida – un atacante hostil o un desastre natural por ejemplo.

El problema es que hace millones de años los momentos de estrés duraban pocos minutos (básicamente mientras huías del león o te comía). En la actualidad, en cambio, vivimos en un estado de estrés “bajo” pero permanente.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando estamos estresadas? Los latidos del corazón se aceleran, la presión de la sangre se incrementa, la respiración se vuelve entrecortada y las hormonas que nos aportan energía de forma rápida (adrenalina, noradrenalina y cortisol) son liberadas en el torrente sanguíneo. Te explico rápidamente la función de cada una de estas hormonas:

  • La adrenalina incrementa la frecuencia cardiaca, contrae los vasos sanguíneos y dilata los conductos de aire
  • La noradrenalina afecta partes del cerebro como la amígdala cerebral, que controla la atención y las respuestas, e incrementa el ritmo de las contracciones del corazón
  • El cortisol actúa para restablecer la homeóstasis (el equilibrio) del cuerpo en momentos de estrés, sin embargo, su secreción prolongada puede dar lugar a importantes cambios fisiológicos ya que controla el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y grasas; incrementa el nivel de azúcar en la sangre; suprime la acción del sistema inmunitario y disminuye la formación ósea. Además, el cortisol provoca aumento de peso, sobre todo en la parte media del cuerpo

Así mismo, cuando estamos estresadas, la sangre deja de llegar a la sección media de nuestro cuerpo para concentrarse en los brazos, piernas y cabeza (en brazos y piernas para darnos más potencia para pelear o huir, y en la cabeza para tomar decisiones de forma más rápida).

Lo más importante que sucede es que nuestro sistema digestivo se detiene, la digestión se para por completo. ¿Alguna vez has sentido que incluso una ensalada ligera se te queda como “sentada” en el estómago? Pues esto es lo que pasa cuando comes estresada. Nuestro cuerpo dirige toda su energía a sobrevivir y detiene aquellos procesos, como la digestión, que no le son vitales en ese momento. ¿Quién va a destinar energía a la digestión cuando lucha por librarse de un león (o de un jefe gruñón…)?

Imagínate a ti misma corriendo de una reunión a otra intentado acabarte un bocadillo a las prisas mientras piensas lo que le explicarás a tu jefe o clientes. Estás estresada y tu organismo no tiene forma de distinguir si simplemente es tu imaginación o si verdaderamente tu vida está en peligro, ya que fue diseñado para reaccionar en cuanto el cerebro percibe estrés. Ese bocadillo se quedará en tu estómago, esperando a que el cuerpo vuelva a su estado normal para poder digerirlo.

 

¿Cómo afecta el estrés directamente a la digestión?

En estados de estrés las enzimas en la saliva se reducen, el desdoblamiento de las moléculas de las proteínas, las grasas y los carbohidratos es deficiente, el flujo sanguíneo a nuestro intestino delgado decrece, lo que se traduce en una menor asimilación de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Por tanto, no sólo es importante lo que comemos, sino el estado mental en el que estamos cuando lo comemos.

Dicho lo anterior, es importante hacer hincapié en que podemos comer la comida más sana del mundo, podemos comer todas las super foods y batidos súper poderosos que queramos, pero si los comemos en un estado de ansiedad, nuestro metabolismo no estará en el estado óptimo necesario para digerir y aprovechar esa comida como es debido. Por consiguiente, nuestro estado de ánimo habrá impactado en nuestra alimentación.

Todas estas alteraciones en nuestra digestión tienen efectos claros en nuestra productividad:

  • Aumenta la sensación de fatiga, muchas veces sentimos que no seremos capaces de terminar la jornada laboral
  • Tenemos una sensación de pesadez en la barriga que no nos permite concentrarnos y trabajar eficientemente
  • Nuestros niveles de energía disminuyen

¿Qué hacemos normalmente ante este escenario? Recurrimos a sustancias estimulantes (como el café, la Coca Cola o el Redbull) para obtener la energía que nos está faltando sin darnos cuenta que esta energía la podríamos obtener de nosotros mismas. La comida debería ser una fuente de energía, deberíamos sentirnos restablecidas después de comer, no cansadas y pesadas; lo que pasa es que no dedicamos al acto de alimentarnos la conciencia y dedicación que merece y necesita.

No te pierdas la entrada de la próxima semana en la que te compartiré algunas herramientas y técnicas que te ayudarán a controlar el estrés al momento de comer para así garantizar una mejor digestión y mantener estables tus niveles de energía durante todo el día.

 

Si quieres leer la primera parte de este post haz click aquí: Estrés, digestión y metabolismo – Parte I

 

Con amor,

 

Firma Isa Blanco

 

 

 

Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (Comer por placer, para obtener energía y para adelgazar), escrito por Marc David.

 

imagen: Livestrong