A todas nos ha pasado: son las 5 de la tarde en la oficina, tenemos que terminar una presentación y lo único que nos viene a la mente es… ¡Quiero unas galletas! Nos ha dado el bajón, estamos estresadas y aparentemente tenemos hambre. Pero no es cualquier hambre, es un hambre especial… ¡es un hambre de galletas! Si sueles tener antojos de dulce por la tarde, sigue leyendo que este post es para ti.

Cada día piensas que será el último que te rindes ante la máquina expendedora de la oficina, pero al día siguiente vuelves a caer… ¿Qué pasa? ¿Es que no tienes fuerza de voluntad? ¿Es que estás condenada a comer cada tarde galletas y donuts hasta que te jubiles?

¡No! Un rotundo no. Tus antojos vespertinos no tienen nada que ver con tu fuerza de voluntad y tampoco estás condenada a dejarte llevar cada día por ellos. Entonces… ¿qué puedes hacer? Es muy fácil: llevando a cabo pequeños cambios en tu alimentación puedes reducir de forma radical estos antojos. A continuación te comparto tres estrategias que te darán resultados desde el primer día.

 

Desayunar proteína y grasas

Si tu desayuno consiste normalmente en un café acompañado de un croissant o una tostada con mermelada, sin darte cuenta te estás predisponiendo a que durante todo el día, y sobre todo por la tarde, se te antojen más carbohidratos. Aquello que elegimos para el desayuno marca las elecciones alimentarias que tomaremos durante el resto del día, y es por eso que es muy importante que nuestro primer alimento sea alto en proteína y grasa.

Muchas personas dicen que por la mañana no pueden comer muy pesado y es por eso que desayunan simplemente el café con la tostada, pero realmente un desayuno alto en proteína no tiene porque ser sinónimo de un desayuno pesado. Siempre podemos desayunar huevo con verduras, que sería el desayuno proteico por excelencia, pero existen otras opciones como un smoothie hecho con yogurt griego o con proteína en polvo, o unos pancakes de avena con crema de almendras que no son pesados pero si altos en proteínas.

 

No dejar pasar más de 4 horas entre comida y comida

Cuando dejamos pasar muchas horas entre alimento y alimento, nuestro nivel de glucosa en sangre comienza a bajar, y cuando llega a un nivel muy bajo, lo notamos como una falta de energía o sueño. Ante esta falta de energía el cuerpo nos exige carbohidratos (galletas, pan, donuts, chocolate, etc.) para recuperarse, ya que estos son principal fuente de energía.

Lo malo con los carbohidratos es que nos aportan energía de forma rápida, pero ésta también se “gasta” de forma rápida, lo que nos provoca picos de azúcar en sangre y nos deja en el mismo punto de partida: con poca energía y ganas de otra galleta.

Para prevenir esto debemos hacer una merienda o snack máximo cuatro horas después de nuestra comida. No esperes hasta el momento que te estás muriendo de hambre y te será difícil resistir el antojo de un donut, sé prevenida y terminando de comer marca la hora estimada en la que harás la pausa para comer tu snack. Esta merienda preferentemente debe consistir en proteína, grasa y fibra. Algunos ejemplos: yogurt griego con nueces y una fruta, un smoothie con proteína, bastoncitos de verduras con hummus, garbanzos rostizados o rebanadas de manzana con crema de almendras o de cacahuete.

 

Rendirse al placer

Nuestro cuerpo está diseñado para recibir placer a través de los alimentos, ¡no por nada tenemos unas 10.000 papilas gustativas en la lengua! Recibir placer, ya sea a través de un masaje o de un alimento que nos gusta mucho, nos ayuda a liberar estrés y a relajarnos. Cuando comemos sin prestar atención a los alimentos, distraídos y sin disfrutar lo que comemos el cuerpo no recibe la “porción” de placer que espera en cada alimento, hasta llegar el punto en que nos lo exige a través de antojos incontrolables por la tarde.

Una estrategia muy sencilla pero muy efectiva para ayudarnos a disminuir nuestros antojos vespertinos es la alimentación consciente. ¿Qué significa esto? Entrar en contacto con nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones al momento de comer, lo que se traducirá en más placer, mejor nutrición y menos “comer por comer”. Para aprender más sobre el tema lee mi post cinco tips para comer con conciencia plena.

 

Espero que hayas disfrutado de este post. Ve probando e implementando estas estrategias poco a poco en tu vida, sin abrumarte ni agobiarte, analizando qué es lo que mejor te funciona para así hacer cambios duraderos y significativos.

 

Firma Isa Blanco

 

 

imagen: Conexiones